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Mi primera gran perdida

Mi primera gran perdida

Les quiero contar la historia de la primera vez que le pegaron duro a mi bolsillo, y caí en una estafa.

Para eso primero los quiero situar un poco en el contexto.

Desde hace unos 10 años, empecé a incursionar en un emprendimiento, que se mantiene hasta hoy en día, y es la venta de indumentaria deportiva.

Comencé una vez que un profesor del colegio, con el cual había muy buena relación, me preguntó dónde había conseguido la remera que tenía puesta, la cual yo había comprado hacia unos días, fue así que me salio el impulso emprendedor de decirle “yo las vendo, ¿querés que te consiga?” y así empecé con este, que no fue ni mi primer ni segundo emprendimiento, pero que si es de los más antiguos y el que actualmente sigue generando ingresos.

De esta forma comencé a comprar ropa, sacarle fotos y ofrecer, y así,no solo logre pagar mi viaje de egresados, sino de tener dinero para seguir invirtiendo y seguir generando ingresos.

Pero vayamos al punto en cuestión.

Un día, más específicamente un Martes 13 de Mayo del 2014 (lo se, no porque lo recuerde, si no porque lo tengo anotado, al igual que todas mis ventas desde que comencé a vender por mayor a principios de ese año), me llaman al mediodía al celular, una persona que era el encargado de marketing de unas bodegas muy conocidas, y que tenían que realizar un evento al día siguiente y les había fallado su proveedor y necesitaban unas camisetas con suma urgencia, cuando le pregunto la cantidad, era mucha para lo que manejaba yo en ese momento, prácticamente la mitad de lo que había vendido en todo el año, lo quería esa sola  persona, y era algo que tampoco tenía en stock, le dije que me llamara en unos minutos que iba a corroborar lo que tenía, le pregunté a mi proovedor si podía conseguir mas stock para ese día, y me dijo que sí, pero que me lo podía llevar mas por la noche.

Cuando me volvió a llamar, le comenté que llegaba a cubrir poco menos de la mitad de lo que precisaba, pero que a la noche me traían más, y me respondió que no había problema, que él pasaba a retirar eso, dejaba pagó parte de lo que restaba y al día siguiente buscaba el resto y abonaba el resto.

Hasta ahí todo perfecto, una venta grande, una marca que había googleado, existía y era conocida, e iba bien encaminado hasta que surgió el primer ruido.

Me dijo que lo pagaba por cheque certificado al portador, yo ni sabia que era eso, lo cual me explicó que era un instrumento donde el banco ‘certifica’ que el cheque tiene fondos para cobrarlo y que quien lo tuviera podría cobrarlo sin problemas.

Jamás había visto un cheque ni sabía cómo se cobraba, me dijo que si lo quería hablar con alguien que lo hiciera sin drama, y que en 5 minutos me volvió a llamar.

Le pregunté a mi hermano y a mi mamá al respecto, tampoco conocían mucho del tema, pero decidimos confiar, por haber incursionado nunca en cobrar por cheque, no iba a desaprovechar la oportunidad.

Así fue que me llamó la tercera vez, dijimos que sí, me comentó que iba a mandar un remis con un sobre cerrado, que lo abriera y me fijara antes de entregarle la mercadería para que yo esté tranquilo, todo lo hacía parece algo totalmente normal e incluso que se preocupaba por mi.

Fue así que antes de la hora llegó un remis, nos dio el sobre, vimos que tenía la estampa de la bodega, al abrirlo estaba el cheque con la certificación, todo como lo charlado, le di los productos y al ser más de las 15hs tuve que esperar al otro día al ir al banco.

Para resumir un poco la historia (que en realidad me llevó pasear por sucursales y varios días) resulta que los cheques habían sido robados, obviamente el celular del que me llamaba pasó a estar fuera de servicio y la bodega desconocía completamente toda la situación.

Eso fue un golpe duro a la economía mía, de un joven emprendedor de 19 años.

Y si bien lo sufrí ese día y llore al respecto, recuerdo que mi proveedor y amigo de ese momento y mi madre, me dijeron que si, que era un golpe duro, pero que la mejor forma de salir adelante era metiendole mas esfuerzo y dedicación al trabajo, cosa que se hizo, y de hecho al poco tiempo pude recuperar esa pérdida.

A veces algunas personas no tienen las mejores intenciones, pero no sirve de nada quejarse del otro, el autoflagelarse y decirse “por qué a mi” la mejor forma de solucionar los problemas es hacer algo al respecto, en este caso, seguir trabajando, seguir vendiendo, seguir moviéndose, y al poco tiempo, quedará como una anécdota nomas, que alguno podrá subir en su blog.